Veintidós de Marzo

Bienaventurados los pobres
los sencillos
los perseguidos
los parias del mundo,
porque de sus manos beberán todas las fuentes.

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Nueve de Marzo

Están escondidos

tras la piel

entre los huesos,

en el eco de la calle vacía

tras los pasos

del hombre que camina bajo la lluvia,

junto a la papelera

llena de periódicos arrugados,

en las luces

de portales y faroles,

en el espacio que hay entre los árboles

sobre el musgo, las raíces,

en la gota que cae,

en el abrazo de los amigos

del padre y el hijo,

y la madre toda.

Todo está.